Taller-Estudio Prisma y la serigrafía puertorriqueña (1989-2008)

Desde la segunda mitad del siglo XX, el panorama de las artes plásticas en Puerto Rico se transformó. El periodo se destacó por la gran cantidad de artistas que se dedicaron al grabado, específicamente a la producción del cartel serigráfico. Estos primeros artistas, agrupados en talleres, aprendieron y desarrollaron la técnica de la serigrafía, que luego transmitieron a sus homólogos de las siguientes generaciones.

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De izquierda a derecha: David Rivera, artesano y socio del Taller Estudio Prisma junto a los artistas Joaquín Reyes, Eliasim Cruz y Omar Quiñones

En este breve ensayo se presenta la obra realizada durante 20 años por el Taller-Estudio Prisma fundado por tres herederos de la tradición serigráfica puertorriqueña. Se explica de manera general en qué consiste la técnica de la serigrafía y cómo se desarrolló esta manifestación artística en la Isla. Luego, se reseñan algunos datos biográficos de cada uno de los artistas fundadores del Taller. Se presenta una descripción de la labor realizada por este colectivo artístico y su aportación al legado de las artes gráficas en Puerto Rico. Finalmente, se incluye un anejo que expone parte del catálogo de obras impresas en el Taller-Estudio Prisma.[1]

La técnica de la serigrafía

La serigrafía es una técnica de grabado que utiliza como matriz o soporte las mallas de un tejido. Se coloca una tela o tamiz de seda en un bastidor (recuadro de madera). En una película o estarcido se recorta el negativo de la imagen que se desea grabar. La película se adhiere al tamiz y se le aplica tinta que pasa por las zonas abiertas de la tela, transfiriendo la imagen estampada sobre papel. Para cada color se corta una nueva película, tomando en cuenta que la pintura se puede yuxtaponer entre una impresión y otra, permitiendo así la creación de más colores. El proceso conlleva tiempo, pues hay que dejar secar la tinta aplicada antes de realizar la impresión del siguiente color. Por la complejidad del proceso de ejecución, la serigrafía promueve la participación conjunta de artistas.

La serigrafía se presta para la reproducción en masa de obras realizadas originalmente en otros medios, como la pintura, porque permite la utilización de más colores que el grabado tradicional sobre piedra (litografía), madera (xilografía), metal (punta seca), metal barnizado (aguafuerte) o linóleo.[2] En Puerto Rico, la serigrafía fue utilizada inicialmente para la producción de carteles de entre 2 a 4 colores. Eventualmente, la técnica se fue perfeccionando y es posible encontrar estampas serigráficas con 25 colores, y todavía más, según la maestría del artista.

Desarrollo de la serigrafía en Puerto Rico

Torres Martinó afirma que el movimiento de la serigrafía en Puerto Rico comenzó propiamente en 1950. Aunque una década antes se producían serigrafías primitivas, las mismas eran obras aisladas y preliminares. En su inicio, la producción se caracterizaba por su contenido social, pero a partir de la década de 1960 se insertaron otras corrientes del arte internacional, como el Expresionismo Abstracto, el Surrealismo y el Neodada, entre otras.[3]

La División de Educación de la Comunidad (DivEdCo)[4] fue una base importante para el desarrollo y promoción del cartel puertorriqueño y, por ende, de la serigrafía. Los artistas realizaban carteles en dicha técnica, utilizada hasta el momento de forma casi exclusiva para el arte comercial. El medio serigráfico resultaba versátil y económico, lo que hacía más fácil la reproducción de grandes ediciones de impresos. Irene Delano, artista estadounidense y directora del Taller de Gráfica de la DivEdCo, se dio a la tarea de entrenar a los artistas de la Generación del 1950 en esta técnica. Como los eventos culturales más importantes se anunciaban a través de carteles, la serigrafía se convirtió en el género que definió la tradición artística de Puerto Rico.

Tras el retiro de Delano, en 1952, el puertorriqueño Lorenzo Homar se hizo cargo del taller de la DivEdCo hasta que, en 1957, organizó el Taller de Artes Gráficas del recién creado Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).[5] En ambos talleres, Homar educó a casi todos los artistas pertenecientes a las dos próximas generaciones hasta su retiro en 1972. Su insistencia en la calidad de la imagen y su labor como maestro solidificó el desarrollo de la tradición serigráfica contemporánea.[6] En el Taller del ICP, los estudiantes aprendían técnicas de impresión serigráfica y también se educaban en el diseño de carteles, ilustraciones, portadas de libros, carátulas de discos y otras publicaciones.[7] El éxito del Taller del ICP impulsó la creación de la Escuela de Artes Plásticas. Sobre la dinámica del trabajo allí realizado, el serigrafista puertorriqueño Ángel Vega Santana expone lo siguiente:

“…cuando íbamos a estudiar a la escuela, lo hacíamos pensando hacernos artistas. Esa fue una época en que la Escuela de Artes Plásticas estaba apenas en sus comienzos. La Escuela de Artes Plásticas comenzó en el 1966 y yo entré en el 1967, o sea, el segundo grupo que entró a esta escuela. Precisamente el tiempo ha sido nuestro principal benefactor porque tengo entendido que el grupo que más artistas ha producido, fue el de nosotros. Ahí está Antonio Navia, Eliasim Cruz, mejor conocido por Lacho, Joaquín Reyes, que murió no hace mucho, Isabel Vázquez, Luis Abraham Ortiz, etc. Casi todos estuvimos en esos primeros años. Para seguir con esa época, cuando entramos, no pensamos en que íbamos a ser maestros de arte ni pensábamos que nos iban a dar un bachillerato porque la Escuela no estaba acreditada. Era más bien una unión de una serie de talleres con un sinnúmero de artistas, los cuales nos impartían sus conocimientos. Nosotros trabajábamos inclusive con ellos en sus trabajos personales. Había una interrelación directa entre el profesor-artista y los estudiantes.” [8]

Definitivamente, la experiencia del taller-escuela caló profundo en esta generación de artistas que emularían ese concepto de trabajo colectivo, pero en espacios privados. Por otro lado, no se puede obviar que el desarrollo de la serigrafía en Puerto Rico también se dio gracias al valor que se le brindó al cartel como medio de comunicación.[9] Teresa Tió asegura que el cartel ocupa un espacio de gran importancia en las artes plásticas de Puerto Rico, pues es un testimonio gráfico de la cultura y la sociedad, además de servir como indicador de una gran variedad de corrientes artísticas. Según la autora, el cartel es la forma más democrática del arte, pues consiste en:

“…un mensaje expresado gráficamente, es un anuncio de gran tamaño, impreso con tintas sobre un papel que tiene una imagen acompañada de una información escrita. La imagen y la palabra son los dos elementos sustantivos del cartel.” [10]

Sin embargo, el cartel se ha visto amenazado por el encarecimiento del papel y la sustitución de la serigrafía por otros medios, en especial los electrónicos, para la promoción de actividades. En la actualidad el cartel tiene una función distinta; se vende para recaudar fondos o se regala en recordatorio de una actividad. Aunque se exhibe como obra de arte, su función como instrumento de comunicación ha ido desapareciendo.[11] No obstante dichos cambios, muchos artistas siguieron evolucionando y, más allá del cartel, se dedicaron a la impresión serigráfica de obras de arte originales y a la reproducción por encargo de diseños de otros artistas. Tal es el caso de los tres artistas plásticos que laboraron en el Taller-Estudio Prisma.

Tres maestros de la serigrafía

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Joaquín Reyes

El Taller-Estudio Prisma fue creado por los artistas puertorriqueños, Joaquín Reyes, Omar Quiñones y Eliasim Cruz. Joaquín “Chucho” Reyes nació en Santurce en 1949. Realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas del ICP entre 1967 y 1970. Aprendió la técnica de la serigrafía con Eliasim Cruz.[12] En 1974, recibió una Mención de Honor en el Primer Certamen de Pintura y Grabado de UFS, Puerto Rico; una Mención Especial en la III Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y el Caribe, y el Primer Premio de Grabado del Festival de Navidad del Ateneo Puertorriqueño. En 1976, realizó el libro impreso en serigrafía Relatos de un paisaje asesinado de Wilfredo Chiesa. En 1978, recibió una Mención de Honor en el Certamen de la Mobil Oil Company; y en 1992, una Mención de Honor en la VII Bienal Iberoamericana de Arte, Ciudad de México. Su obra ha sido expuesta en México, Venezuela y Estados Unidos y es parte de las colecciones de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Museo de Arte de Puerto Rico y el Museo de Arte Contemporáneo.[13] Joaquín Reyes murió en 1994.

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Omar Quiñones

Omar Quiñones nació en San Juan en 1952. Comenzó estudios en la Universidad de Puerto Rico, pero se trasladó a la Escuela de Artes Plásticas del ICP. Desde 1967 hasta 1972, cursó estudios con Fran Cervoni, Ernesto Torres y Juan Álvarez O’Neill. Trabajó hasta 1976 en el diseño, ilustración y emplanaje de impresiones para entidades públicas y privadas. Luego se dedicó de lleno a la pintura y la serigrafía. Fue instructor cartelista, emplanador e impresor del Taller de Artes Gráficas del Programa de Actividades Culturales de la Universidad de Puerto Rico. En su carrera, Quiñones recibió varios laudos, como el de la Bienal Sao Paulo, (Brasil 1976); el de la Colección Casa de Las Américas (Cuba, 1976); y de la Contrabienal de la Gráfica (PR, 1981). En 1984, fue premiado en el Certamen del Cartel Latinoamericano de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Su obra ha sido expuesta en Puerto Rico, Nueva York, Florida, California, Hawái, Washington DC, Cuba, Santo Domingo, Brasil, Francia, Suiza, Australia y Holanda. Su obra es parte de las colecciones de la Biblioteca del Congreso; el Smithonian Institute; la Galería Gorja, Zaragoza, España; el Museo Las Américas; el Chase Manhattan Bank y la Cooperativa Seguros Múltiples de PR. Omar Quiñones murió en 2007.

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Eliasim Cruz

Eliasim “Lacho” Cruz Colón nació en Santurce en 1946. Desde sus años como estudiante en la Escuela Superior Gabriela Mistral, compartía tertulias con jóvenes artistas, como Carmelo Sobrino y Joaquín Reyes, y con el intérprete de la canción protesta Noel Hernández.[14] En 1965, comenzó a asistir a los talleres de pintura de Domingo García en la Galería Campeche, en la Calle San Sebastián del Viejo San Juan. Ese mismo año, participó de la exposición “Doce pintores jóvenes” que exhibiera la galería en las instalaciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña. En 1967, se trasladó a Nueva York, donde estudió en el Arts Students League. De regreso a la Isla, comenzó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas del ICP, donde se graduó con especialización en Artes Gráficas bajo la tutela de los maestros José R. Alicea y Lorenzo Homar. En 1972, obtuvo un Bachillerato en Artes con concentración en Filosofía de la Universidad de Puerto Rico.[15]

En la década del 1970, Eliasim Cruz participó en la creación del Centro Nacional de las Artes en el Callejón de la Capilla. En 1976, trasladó su taller de pintura al barrio Cubuy de Canóvanas. Desde 1986 hasta 1990, se desempeñó como Profesor de Diseño en la Universidad del Sagrado Corazón.[16] Participó en muchas ediciones de la Bienal del Grabado Latinoamericano de San Juan y el Caribe (luego Trienal) y siguió activo en exhibiciones colectivas tanto en Puerto Rico como en el exterior. Sin embargo, no realiza una exhibición individual desde 1982. En la primera década de 2000, su creación serigráfica se limitó a la producción de obras comisionadas por otros artistas. En las mismas, colaboraba con su vasta experiencia en el diseño y corte de película, así como en la mezcla de colores. En años recientes, una condición de artritis le ha impedido continuar ejerciendo labores de impresión serigráfica, no obstante, Eliasim Cruz sigue realizando pinturas al óleo y diseños computadorizados.

Antes de coincidir en la fundación de Prisma, estos tres artistas ya habían experimentado el trabajo colectivo. En 1970, Eliasim Cruz y Joaquín Reyes fundaron el Taller de Visión Plástica en el Viejo San Juan. Omar Quiñones compartió labores con Jorge Mendoza y Esteban Antonmarchi en el Taller Blondet. En la década del 1980, Eliasim Cruz fundó junto a Omar Quiñones el Taller Orión.

Taller-Estudio Prisma

El Taller-Estudio Prisma se fundó en 1989 siguiendo la tradición de los talleres de la DivEdCo, el ICP y otros como el Bija, el Alacrán y el Seco. Al igual que los talleres de mediados del siglo XX, Prisma desempeñó un papel vital en el desarrollo de la plástica puertorriqueña. Como taller, fomentó la experimentación con diferentes técnicas; como estudio, fue un espacio de reunión entre maestros y discípulos. Sus fundadores estaban dispuestos a recibir a estudiantes y a guiarlos en sus primeros pasos dentro de la disciplina gráfica. Prisma también puso sus instalaciones físicas y equipo especializado a disposición de otros artistas.

En sus comienzos, la expectativa de los fundadores del Taller-Estudio Prisma era la impresión en grandes cantidades de carteles de alta calidad. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, para comienzos de la década de 1990 el cartel había perdido el protagonismo de antaño. En la práctica, Prisma funcionó y se sostuvo económicamente con la obra personal de sus integrantes y con obras comisionadas por otros artistas. (Para detalles, vea el anejo al final de este ensayo.)

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El pintor Carlos Raquel Rivera junto a Narén Reyes, David Rivera, Eliasim Cruz, Omar Quiñones y Joaquín Reyes en el Taller Estudio Prisma

Los artistas y asistentes que laboraron en el colectivo Prisma siguieron perfeccionando sus técnicas de impresión serigráfica, alcanzando una maestría en la ejecución que se evidencia en la obra realizada. Ejemplo de ello son las obras comisionadas por otros artistas, como Augusto Marín, Julio Rosado del Valle, Carlos Raquel Rivera, Rafael Trelles y Arnaldo Roche Rabel, quienes delegaron en Prisma la ejecución de estampas basadas en sus pinturas. Para dicha tarea, los artistas de Prisma debían “traducir” al medio serigráfico no solo una gran cantidad de colores, sino también la apariencia de textura de los originales. En ocasiones, las impresiones sobrepasaron 40 tiradas de color.[17]

El resultado final es extraordinario; las serigrafías impresas en Prisma se destacan por su precisa elaboración. Tan es así, que hasta un ojo adiestrado podría confundirlas con impresiones digitales realizadas con una computadora. Para aplacar las dudas, en Prisma se registraba fotográficamente cada impresión como evidencia de los procesos realizados para el trabajo encomendado. La excelente calidad técnica de los trabajos impresos en el Taller-Estudio Prisma era exaltada por admiradores y conocedores del arte serigráfico.

Durante dos décadas, grandes artistas plásticos de Puerto Rico y el extranjero le confiaron a Prisma la impresión de sus trabajos. Asimismo, nuevas generaciones de artistas tuvieron en Prisma la oportunidad de perfeccionar sus técnicas junto a tres maestros de las artes gráficas. De ello dan fe las palabras de la doctora María E. Somoza, entonces Directora Ejecutiva del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, quien en 1993 aseguraba que:

“El Taller Estudio Prisma es un importante proyecto de grupo en Puerto Rico; él hace hoy una gran aportación como taller y como lugar de adiestramiento gráfico. Es un taller que se distingue por su profesionalismo y un lugar de estudio que abre sus puertas al que desea desarrollar su talento en las técnicas gráficas.” [18]

Anejo: Catálogo de serigrafías realizadas en el Taller-Estudio Prisma

Esta lista solamente incluye serigrafías cuya impresión se llevó a cabo en el espacio físico del Taller-Estudio Prisma, independientemente del artista que haya realizado el diseño. No se incluyen las obras ejecutadas en otros medios, ni las realizadas en talleres individuales, por lo que la lista no representa la totalidad de obras de los artistas durante el periodo investigado. La información aquí expuesta es un primer intento de recopilación en el que recibí la colaboración del artista Eliasim Cruz. Tras el deceso de dos integrantes del Taller (Omar Quiñones y Joaquín Reyes), quedan por identificar un sinnúmero de obras no catalogadas. Cuando está disponible, se incluye información sobre la edición, el tipo de papel y la cantidad de colores.

Portafolios colectivos de los integrantes de Prisma

Portafolio Violetas (1989) – Tríptico de Cruz, Reyes y Quiñones {Edición: 100 ejemplares y 18 pruebas de artista, estampadas en papel “Lenox” 100% algodón de 250 gramos y el sobre de cubierta “Cambric Marble” de 80 lbs.}

Portafolio del Mar (1990) – Tríptico consta de: “Mujer cielo de Mar Chiquita” de Eliasim Cruz, “Pecera del sol” de Joaquín Reyes y “Luna de pescadores” de Omar Quiñones

Portafolio Primaveral (1991) – Tríptico consta de: “Helechos y lirios de paz” de Eliasim Cruz, “Boceto para un bodegón” de Joaquín Reyes y “De mi jardín” de Omar Quiñones {Edición: 125 ejemplares y 20 pruebas de artista}

Encuentros (1993) – Tríptico de Cruz, Reyes y Quiñones

Obras individuales de los integrantes del taller

Obras de Eliasim Cruz

Lila (1989)

Portafolio La Mujer: Patria, Poesía, Intelecto (1991) {Edición: 100 ejemplares} Tríptico en homenaje a Mariana Bracetti, Julia de Burgos y Nilita Vientós Gastón

Cien años de música popular (1991)

Dama carmesí (1992)

Don Pedro Albizu Campos (1992)

Cartel Semana de la Lengua (1992)

Dama del sombrero rojo (1993)

Flores de alfarero (1994)

Perfil (1996)

Semejantes pero distintas (1996)

Cartel Fiestas de la Calle San Sebastián (1997)

Cartel Exposición Galería Duey para Torre Soto (sin fecha)

Talla del abuelo (1998)

Dama en rojo (1998)

Helechos (1999)

Dama en azul (2001) [para el portafolio de Isabel Vázquez]

Dama del libro (2003)

Obras de Joaquín Reyes

Presencia palpitante (1989)

Visitadora nocturna (1989)

Boceto para la integración (1990)

Cartel Exposición: Lunas, soles y flores (1990)

Don Pedro en ese jardín (1991)

Esperanza en la tierra (1991)

Trigueña en lo tropical (1991)

Dama del viento (1991-1992)

Virgen de la soledad en lo verde (1992)

Flores para una noche (1992)

Dama del sillón-manzana (1992)

Sato enamorado de la luna (Homenaje a Rufino Tamayo) (1992)

Cartel Homenaje a Miró (1993)

Obras de Omar Quiñones

Presagio (1989)

La madre ausente (Adolfina Villanueva) (1990)

Cartel Congreso de la Familia (1990)

Barriada (1991)

Mangle Nocturno (1991)

Resolana (1991)

El gato y la soñadora (1992)

Encancaranublado (1993)

Barriada Nocturna (1999) [40” x 10 ½”] {Edición: 185 ejemplares}

Obras comisionadas al Taller-Estudio Prisma

(impresión serigráfica de diseños de otros artistas)

Alma Velázquez

Jugando a los gallos (2002)

Arnaldo Roche Rabel

Sobre mi mesa (2002)

Fe de niño (2004)

Al corazón lo mueve el viento (2005)

Augusto Marín

De reyes y de reinas (1990)

Figuras gráciles (1993) [34” x 44”]

Nacimiento (1994)

En pos de un ángel (1994)

Cristo (2001)

El nacimiento de Venus (2001) [18” x 36”] P/A

Sara (2003) [24” x 34 ½”] P/A

Mujer caballo (2003)

Ángel (2003) [11” x 31 ½”]

Toro (2004)

John Balossi

The Black Horse (1995) [27” x 38 ¾”] P/A

Carlos Raquel Rivera

Llegando al puerto (1991)

Coloquio (1992)

Connie Ann Martin (CAM)

Díptico Flores de papel I y II (2001) [24” x 40”] {Edición: 150 ejemplares con una tirada de 45 colores; estampadas en papel “Coventry” 100% algodón de 290 gramos con PH neutral} Diseño procede de obras realizadas en acrílico sobre lienzo.

Energía (2003)

Cundo Bermudes

Síbila (2005) [28” x 41 ½”] P/A

Deleda Cruz

Cartel Baquinoquio (2003)

Dennis Mario

Cartel Heineken Jazz Fest (1998)

Cartel Heineken Jazz Fest (1999)

El cantante (2006) [19 1/8” x 24 ¾”] P/A

Serrat en dos tiempos (2006) [19” x 24 ½”]

Díaz de Villegas

Cartel Heineken Jazz Fest (1994)

Cartel Heineken Jazz Fest (1995)

Cartel Heineken Jazz Fest (1996)

Cartel Heineken Jazz Fest (1997)

Domingo García

Orquídea (1996)

Florero (1996)

Sin título (abstracto) (1996) [26 ½” x 36”] P/A

Sin título (1996) [24” x 33”]

Elizam Escobar

Cartel Baquinoquio (1995)

Modelos enmascaradas (2002) [18”x 18”] {Edición: 100 ejemplares}

Flor Iván Camacho

{Tres obras de título desconocido} (1999) [Existe evidencia del contrato para la realización de las obras, pero no hay constancia del título de las mismas.]

Gabriel Reyes Ferrá

Piragüero (2000)

Danza y Tambor (2000) [Portafolio de 3 obras: Vejigantes, Ofrenda de tambor, La plena]

Playa Roja (2001) [24” x 40”]

Jorge Zeno

Sin título (navideña) (1997)

Caballo (1998) [22 ¼” x 25 ¼”]

Yahaira (1999)

Villancicos (1999)

Rumba (sin fecha)

Julio Rosado del Valle

Velocípedo (sin fecha)

Planta (2002) [26” x 40”]

Kiko Fernández

Cartel Jorge Luis Borges (1998)

Lourdes López

Reflejos (1999)

Luis Hernández Cruz

Paisaje nostálgico (2003) [24” x 32”]

Magda Santiago

{Título desconocido} (1998)

Marta Pérez

Celebración (2000)

Noemí Ruiz

Caribe, Puerta del Sol (1999)

Cartel 100 años de presencia presbiteriana en PR (2000)

Mi isla verde (2006) [26” x 26”]

Olga Lang

Maternidad (2002)

Te quiero mucho (2002)

Osiris Delgado

Antígona (2002)

Pedro Picart

El espíritu de Venus (1997)

Rafael Trelles

El jardín del poeta (1994)

Isla Doncella (1998) [18 ¼” x 25 ½”] P/A

Cartel Baquinoquio (2000)

Ni una más (2000) [18 ½” x 31 ½”] P/A

Ramón Mojica

Quinteto (2007) [22” x 28”]

Rancaño (pintor cubano)

Nube pasajera (1998)

Parada de Primavera (1999)

Torres Martinó

Navidad (2003)

Wanda Maldonado

El Gallero (1998)

Yolanda Pastrana

{Título desconocido} (1998)

Cartel Baquinoquio (2002)

Bibliografía

Libros

Alegría, Ricardo E. El Instituto de Cultura Puertorriqueña 1955-1973: 18 años contribuyendo a fortalecer nuestra conciencia nacional. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1996.

Barreda y Monge, Federico (Dr.), Editor. Teoría del arte. San Juan: Ed. CEI, 2010.

Bermúdez, Jorge R. La imagen constante: El cartel cubano del siglo XX. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2000.

Checa Cremades, Fernando. Guía para el estudio de la historia del arte. Madrid: Cátedra, 1980.

Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico. Puerto Rico: Arte e identidad. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998.

La enciclopedia del estudiante: Tomo 9 – Historia del arte. Buenos Aires: Santillana, 2006.

Marsh Kennerly, Catherine. Negociaciones culturales: Los intelectuales y el proyecto pedagógico muñocista. San Juan: Ediciones Callejón, 2009.

Santiago, Javier. Nueva Ola Portorricencis. San Juan: Ediciones del Patio, 1994.

Traba, Marta. Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas 1950/1970. México: Siglo XXI Editores, 1973.

Vélez Rivera, Marcos A. Las ilustraciones de los “Libros para el pueblo” de la División de Educación de la Comunidad y la modernización de Puerto Rico (1949-1964). Carolina, Puerto Rico: Ediciones UNE, 2016.

Catálogos

Benítez, Marimar. Catálogo de Exposición de Joaquín Reyes: Pinturas sobre tela. Galería Raíces, San Juan, 2 de diciembre de 1993 al 6 de enero de 1994.

Catálogo de Exposición de Díptico de Serigrafías Flores de papel I y II de Connie Ann Martín. Galería Viota, San Juan, 2001.

Delgado, Osiris. Catálogo de Exposición Portafolio del Mar. Galería Domenech, San Juan, Puerto Rico, 14 de febrero de 1991.

Molina, Eneida. Catálogo de Exposición del Portafolio Violetas. Galería Botello, Plaza las Américas, San Juan, Puerto Rico, 1989.

Somoza, María E. “El Taller Estudio Prisma”, en Catálogo de Exposición de Serigrafías del Colectivo Taller Estudio Prisma. Biblioteca del Colegio Tecnológico de Arecibo, 18 al 31 de marzo de 1993 y Galería Wilfredo Lam, Casa las Américas, Nueva York, 15 de abril de 1993.

Internet

Museo de Arte de Puerto Rico (página virtual). http://www.mapr.org/

Pamil Fine Art, Galería Virtual. http://www.pamil.com/newsite/puerto-rico-art-artist/omar-quinones (Retirado el 28 de abril de 2010).

Pérez, C. Entrevista a Ángel Vega Santana, serigrafista y profesor de la UPR de Humacao. Publicada en http://cuhwww.upr.clu.edu/exegesis/34/perez.html (Retirado el 28 de abril de 2010).

Notas

[1] Este trabajo constituye un esfuerzo inicial en la reconstrucción de la historia del Taller-Estudio Prisma. Como toda tarea investigativa, pudiera carecer de datos ante la falta de más fuentes primarias y secundarias. En la medida en que se logren rescatar otras fuentes, se irán incorporando a este escrito para lograr una mayor perspectiva del legado de estos artistas a la gráfica puertorriqueña.

[2] La enciclopedia del estudiante, tomo 9: Historia del arte (Buenos Aires: Santillana, 2006), 224-225. Sobre la importancia y la función del grabado en diversas épocas véase: Fernando Checa Cremades, Guía para el estudio de la historia del arte (Madrid: Cátedra, 1980), 146-148 y 230-234.

[3] J. A. Torres Martinó, “Las artes gráficas en Puerto Rico”, en Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico. Puerto Rico: Arte e identidad (San Juan: Editorial de la UPR, 1998), 149. Sobre el cartel en Puerto Rico y Cuba durante la década del 1960 véase: Marta Traba, Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas 1950/1970 (México: Siglo XXI Editores, 1973), 120-129.

[4] La DivEdCo fue una división del Departamento de Instrucción Pública creada en 1949 por Luis Muñoz Marín. Su objetivo fue promover la política cultural a través de la educación rural de los adultos. Producía material pedagógico, como películas, carteles y libros. Más detalles en Catherine Marsh Kennerly, Negociaciones culturales: Los intelectuales y el proyecto pedagógico muñocista (San Juan: Ediciones Callejón, 2009), 11. Sobre los libros de la DivEdCo, véase Marcos A. Vélez Rivera, Las ilustraciones de los “Libros para el pueblo” de la División de Educación de la Comunidad y la modernización de Puerto Rico (1949-1964) (Carolina, Puerto Rico: Ediciones UNE, 2016).

[5] El Instituto de Cultura Puertorriqueña, creado en 1955, fundó los Talleres de Arte para facilitar equipo y ofrecer asesoramiento a artistas profesionales y estudiantes. Detalles en Ricardo E. Alegría, El Instituto de Cultura Puertorriqueña 1955-1973: 18 años contribuyendo a fortalecer nuestra conciencia nacional (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1996), 141-144.

[6] Marimar Benítez, “La década de los cincuenta: Afirmación y reacción”, Hermandad de Artistas Gráficos de PR, Puerto Rico: Arte…, 116-119.

[7] J. A. Torres Martinó, “Las artes gráficas en Puerto Rico”, en Hermandad de Artistas Gráficos de PR, Puerto Rico: Arte…, 152.

[8] C. Pérez, Entrevista a Ángel Vega Santana, serigrafista y profesor de la UPR de Humacao. Publicada en http://cuhwww.upr.clu.edu/exegesis/34/perez.html (Retirado el 28 de abril de 2010).

[9] Sobre la importancia del cartel a través de la historia y el desarrollo de la serigrafía en el Caribe véase: Jorge R. Bermúdez, La imagen constante: El cartel cubano del siglo XX (La Habana: Editorial Letras Cubanas), 2000.

[10] Teresa Tió, “El cartel: Arma de resistencia cultural”, en Hermandad de Artistas Gráficos de PR, Puerto Rico: arte…, 213.

[11] Ibid., 243.

[12] Eneida Molina, Catálogo de Exposición del Portafolio Violetas (Galería Botello, Plaza las Américas, San Juan, Puerto Rico, 1989).

[13] Marimar Benítez, Catálogo de Exposición de Joaquín Reyes: Pinturas sobre tela (Galería Raíces, San Juan, 2 de diciembre de 1993 al 6 de enero de 1994).

[14] Javier Santiago, Nueva Ola Portorricencis (San Juan: Ediciones del Patio, 1994), 316.

[15] María E. Somoza, “El Taller Estudio Prisma”, en Serigrafías del Colectivo Taller Estudio Prisma, Catálogo de Exposición (Biblioteca del Colegio Tecnológico de Arecibo, 18 al 31 de marzo de 1993 y Galería Wilfredo Lam, Casa las Américas, Nueva York, 15 de abril de 1993), 4.

[16] Eneida Molina, Catálogo…

[17] La artista Connie Ann Martin comisionó al Taller-Estudio Prisma la impresión en serigrafía de un díptico con una tirada de 45 colores. Véase el Catálogo de Exposición del Díptico de Serigrafías Flores de papel I y II de Connie Ann Martín (Galería Viota, San Juan, 2001).

[18] Somoza, “El Taller Estudio Prisma”, en Serigrafías del Colectivo…